Punto de encuentro de todos aquéllos que estén interesados en vida y obra del Padre Leonardo Castellani (1899-1981)

Para comunicarse con nosotros, escribir a castellaniana1899ARROBAgmailPUNTOcom

Temas

Biográficas Esjatología Apokalypsis Fariseísmo Literaria Camperas Liberalismo Profecía Conti Enseñanza Psicología Bloc de notas Patriotismo Poesía Verdad Domingueras Evangelio Jorge Luis Borges Jauja Papeles Sebastián Randle Sancho Kirkegord Chesterton Dulcinea Ernesto Sábato Tomás de Aquino Democracia Fierro Juan XXIII/XXIV Oraciones Audouard Catolicismo mistongo Francia Ruiseñor San Agustín Vuelve o no Caillet España Homilías Metri Nuncio Tradición Decíamos Esperanza Fermín Chávez Freud Fábulas Graffigna Iglesia Argentina Leopoldo Marechal Militis Obediencia Políticas Reportaje Rosas Salta Arte Benson Catecismo Clase Dirigente Delfina Bunge Fernández de la Cigoña Ichtys Juan Manuel de Prada Leopoldo Lugones Maritain Martita Metafísica Mi Tío el Cura Parábolas Reforma Sacrificio Suarecianismo Alcañiz Amistad Aristocracia Barletta Baudelaire Bloy Calderón Bouchet Cardenal Newman Cobardía Disandro Duhalde Espiritualidad Fabulas camperas Fantasma en coche Federico Ibarguren Gera Jorge Castellani Juan Marzal Juan XXIII/XIV Judíos Mikael Milenismo Opinión Ortega Peña Pablo Hernández Papa Policial Rosal Schopenahuer Sermones Virgen de Luján Alianza Allegri Anquín Aragón Armelin Astrada Barcia Belloc Belén Bettanin Billot Castañeda Claudel Corpus Cuento Cultura Delaney Delhez Demonio Dictio Drama Eguren Filippo Gamallo Giusti Hegel Hernández Arregui Horacio Igualdad Itinerarium Jousse Juan Luis Gallardo Juan Sasturain Juan de la Cruz Kant Kösters La Hostería Volante Lingüística Max Scheler Meyer Mugica Norte Bravo País en Crisis Periodismo Pluma Ponferrada Prada Prudencia Pío de Pietralcina Revolución Rougés Sabiduría Salvat Schoo Teología Teresa La Grande Trinidad Vallejo Vanini Venganza Verdera Vintila Horia Voluntarismo Walsh

viernes, 8 de diciembre de 2017

Ecos en España sobre la edición francesa de Castellani

 

Logo de religionenlibertad.com
Cultura
El jesuita argentino, «voz atronadora que nos habla de Cristo y de literatura»

Rendidos ante Leonardo Castellani: «Leerle es altamente recomendable para la salud del espíritu»


    





lunes, 4 de diciembre de 2017

Castellani y el modelo cervantino

 
El nuevo gobierno de Sancho de Leonardo Castellani a la luz del modelo cervantino
María Mercedes Rodríguez Temperley
 
El Quijote ejerció, casi desde sus inicios, un atractivo magnetismo en escritores de diversa procedencia y de distintas épocas, que se encargaron de imitarlo, continuarlo, glosarlo y reescribirlo, en un ejercicio laborioso y desigual si se lo compara con los afanes y trabajos cervantinos. La Argentina es, posiblemente, el país de América que más ha contribuido a enriquecer este acervo creativo a través de su literatura. Contemporáneo al difundidísimo «Pierre Menard, autor del Quijote» publicado por Jorge Luis Borges en 1939 y 1941 (quizás el paradigma de reelaboración de un texto cervantino en las letras argentinas) surge un texto que, por sus características, resulta altamente representativo en este campo, en tanto recrea el libro de Cervantes buscando una identidad manifiestamente argentina. Se trata de El nuevo gobierno de Sancho (1942), sátira política de Leonardo Castellani, que analizamos a la luz de su modelo cervantino.
 
[Leer]
 

Una de las célebres ilustraciones de "Marius" a El Nuevo Gobierno de Sancho de L. Castellani.

 

 

 
 

viernes, 1 de diciembre de 2017

La Providencia y los profetas finales


Es un trabajo arduo presentar a Leonardo Castellani y además presentar un tema tan contrariado y también escondido como es la Parusía de Nuestro Señor Jesucristo. Pero tomemos el toro por los cuernos  (que nunca vi hacer eso a un torero ni a un criollo de las Pampas, pero según el refrán es ir directo a la cosa, como el chancho a la batata, que decimos por aquí), y pincelemos al cura.



martes, 21 de noviembre de 2017

Entretien sur Leonardo Castellani, avec Erick Audouard et le Dr. Cascabel


Dr. Cascabel: –Vous présentez aux éditions Pierre-Guillaume De Roux « Le Verbe dans le sang », un choix de textes de l’écrivain argentin Leonardo Castellani (1899-1981), pour la première fois traduit en français. Comment expliquer l’oubli complet où se trouve son œuvre ?


viernes, 6 de octubre de 2017

Castellani en francés: novedades

Finalmente, el P. Leonardo Castellani será publicado en Francia el próximo 2 de noviembre con el título Le verbe dans le sang, con introducción, selección de textos y traducción al francés de Érick Audouard.


jueves, 21 de septiembre de 2017

Tesis doctoral en Castellani

Según nos informa el sitio Que no te la cuenten,

La Dra. en Letras, colega durante algunos años y amiga personal, Liliana Pinciroli de Caratti ha defendido y aprobado con honores en una universidad pública, una tesis fundamental acerca del pensamiento del Padre Leonardo Castellani, el cura loco.
Para los amigos de las letras y de este profeta de nuestra tierra, venga el trabajo que generosamente nos hiciera llegar: infaltable para quien desee bucear hasta la isla de Jauja.
Que no te la cuenten…
P. Javier Olivera Ravasi

Para descargar o leer online la tesis, hacer clic AQUÍ

Tesis de Doctorado
"Busco la isla de Jauja, sé lo que busco y quiero": Jauja como clave de lectura en la obra de Leonardo Castellani
Por: Pinciroli, Liliana Beatriz Universidad Nacional de Cuyo. Facultad de Filosofía y Letras
Realizada en: 2015
Páginas: 252 p.
Idioma: Español
Colaboradores: Calderón de Cuervo, Elena María Director/a; ERROR - no muestra todos los colaboradores
Nombre de la carrera: Doctorado en Letras
Institución: Universidad Nacional de Cuyo. Facultad de Filosofía y Letras
Título al que opta: Doctor/a en Letras
Resumen en Español: El objetivo de este trabajo consiste en mostrar cómo el tópico de "Jauja", de raigambre en las letras grecolatinas, tiene una particular significación en la obra de Leonardo Castellani, y puede señalarse como clave de lectura en su sistema literario. La mentada inquietud por las postrimerías es axial en su extensa producción: se trata del antiguo motivo literario de la "búsqueda del Paraíso", que en este autor se identifica con la imagen plástica de un lugar denominado Jauja.
Disciplinas: Letras y literatura
Descriptores: LITERATURA ARGENTINA - CRÍTICA LITERARIA - CASTELLANI, LEONARDO LUIS. JAUJA - CRÍTICA E INTERPRETACIÓN - POESÍA ARGENTINA



PS: la imagen de Castellani corresponde a la pintura que un lector del blog nos hizo llegar generosamente. Su sitio puede consultarse aquí

PS2: la Dra. Pinciroli, junto con otros colegas y amigos, disertará en el mes de Octubre en el “Congreso Castellani” 2017, que se realizará en la ciudad de Mendoza, Argentina, el 7 y 8 de octubre. Más info, haciendo clic aquí

viernes, 15 de septiembre de 2017

Programa del Congreso Castellani

CORRECCIÓN IMPORTANTE: Hemos recibido el siguiente mensaje que reproducimos en su totalidad.


Estimados :

El título de mi charla en el congreso de Mendoza está mal : obviamente NO es "Castellani fabulador" sino "CASTELLANI FABULISTA".

Ya les reclamé a los organizadores y corrigieron el primer mensaje digital que habían enviado, y que Uds. recibieron.

Por favor, cerciórense con ellos y corríjanlo. Para cualquier duda, estoy a vuestra disposición.

Prof. Néstor Adrián Sequeiros

miércoles, 16 de agosto de 2017

Traducciones de Castellani al inglés

El amigo "Trujamán Reaccionario" (Roberto Hope) ha realizado la traducción al inglés de varios escritos del Padre Leonardo Castellani, además de artículos "castellanianos" y originales.

Se pueden descargar de aquí: https://plus.google.com/collection/giEnbB


lunes, 14 de agosto de 2017

Otra crítica a "Castellani maldito", 'CASTELLANI Y LEFEBVRE, “MALDITOS”'



“Un nuevo libro de Castellani”. ¿De o sobre Castellani? En gran medida del Padre Castellani, y eso sí era muy esperado. Agradecemos la salida de este segundo tomo (que ya no es un “ladrillo” y está muy bien editado) realizado por Sebastián Randle, y nos ponemos a pensar en voz alta, como se hace con amigos. Sumerjámonos en el libro, en busca de Castellani.
En busca de Castellani. ¿De cuál?
... 

martes, 11 de julio de 2017

Otra reseña

jueves, 6 de julio de 2017

¿A QUIEN PERTENECE CASTELLANI?

Resultado de imagen para imagenes del padre  CastellaniPor Dardo Juan Calderón.


   La aparición del segundo tomo del CASTELLANI de Randle nos obliga a repensar nuestra deuda y nuestro crédito con el genial cura argentino. Soy de la generación que leyó a Castellani cuando éramos jóvenes. Muy jóvenes. El cura formaba parte imprescindible del catolicismo argentino nacionalista y, aún quienes no lo habían leído mucho, o nada, eran tributarios en muchas cosas de aquel extraño jesuita expulsado.

viernes, 7 de julio de 2017

Castellani en Francia II

 

El argentino magnífico II

por Erick Audouar
II. El alma de Castellani
Más que el genio, más que numerosos talentos, Castellani poseía una virilidad espiritual innata – que se caracterizó principalmente por la imposibilidad física de mentir, sobre todo de mentirse a sí mismo. Ustedes conocen su sentencia tan ingenua como escandalosa: “Todo el mundo sabe que tengo razón, incluso su eminencia; todo el mundo sabe que no me la darán, incluso yo”. [Continuar leyendo...]
 

martes, 4 de julio de 2017

Castellani en francés

lunes, 3 de julio de 2017

 

El argentino magnífico I

por  Erick Audouar

para Sebastián Randle


Por toda la hermosura 
nunca yo me perderé, 
sino por un no sé qué 
Que se alcanza por ventura.
Juan de la Cruz

No es bien que mi flaqueza defraude esta verdad.
Don Quijote

  1. Vir verax
Muchas gracias por invitarme a esta celebración en honor de Leonardo Castellani y de su estimado biógrafo Sebastián Randle. Otorgándome la oportunidad de volver al país de Castellani y reunirme con sus amigos de carne y hueso, sepan que ello ha aumentado considerablemente el coeficiente de realidad de mi existencia. En un mundo cada vez más abstracto y virtual, nunca estaría lo suficientemente agradecido por este gesto.  
Me llamo Erick Audouard, soy católico, francés, escritor, esposo, padre de un hijo – más o menos en este orden. 
Para empezar, debo destacar dos puntos importantes. Primero: he presentado y traducido a Castellani en un libro de publicación inminente  en Paris (en el próximo mes de noviembre), pero no soy un traductor profesional.  Lo traduje y seguiré traduciéndolo, si Dios quiere, porque nadie se ha tomado la molestia en hacerlo – o mejor dicho porque nadie se ha tomado el gusto de hacerlo.
 

viernes, 16 de junio de 2017

Sale la tan esperada segunda parte de la biografía



En esta segunda parte de la vida del P. Leonardo Castellani, el lector podrá acompañarlo en el largo calvario que le tocó en suerte después de su expulsión de la Compañía de Jesús (peripecia que se expuso con detalle en la primera parte de su biografía).

Con apenas 50 años de edad, Castellani es suspendido “a divinis”: no puede administrar sacramentos, ni predicar, ni enseñar, ni publicar libros, y es, prácticamente, reducido al estado laical. Pero como no hubo debido proceso previo a esta condena, tampoco hubo apelación posible. Y mucho menos término al castigo que, de hecho, duró casi veinte años. Randle examina minuciosamente todo esto y muestra cómo Dios –una vez más– se las arregló para sacar bienes de tanto mal: veremos cómo Castellani adoptó el estado de “ermitaño urbano”, consiguió casa y se puso a escribir los mejores libros de su vida. También comprobaremos cómo se santificó en perfecta pobreza y cómo se las ingenió para no volverse loco, cerrando en cambio el ciclo de su vida, después de haber combatido el buen combate, con una muerte tan santa cuanto conmovedora.


Más información en http://www.vorticelibros.com.ar/libro.php?id=144

miércoles, 14 de junio de 2017

Nuevo libro sobre Castellani y la influencia de éste en el Papa Francisco

Ese jesuita olvidado que en los ’60 imaginó un Papa con olor a oveja

Leonardo Castellani, en una nueva obra del escritor olavarriense Juan Waldemar Wally.


Juan Waldemar Wally, reconocido filósofo y escritor radicado en Olavarría, dice estar preparado para la presentación en la próxima Feria del Libro de Mar del Plata de su última obra, nuevamente dedicada a rescatar del olvido a una figura de trascendencia histórica en la Argentina.

“Pensamiento histórico y político de Leonardo Castellani” (1899-1981) es el nuevo libro de Wally, que surgió de la editorial Los Pinos a fines del año pasado.


¿Quién fue Castellani? El autor cita la respuesta que a esta pregunta dio uno de los discípulos de Castellani en el seminario, el padre Héctor Mandrioni: “Fue la inteligencia más brillante que produjo la Iglesia Argentina y que en buena medida había sido desaprovechada por ella”.

Hacia mitad de los años ’30 y comienzos de los ’40, Castellani, jesuita como el hoy papa Francisco, era ya un prolífico escritor referente del catolicismo de orientación antiliberal. Su derrotero político en ese tiempo como algunos de sus escritos le provocaron los primeros conflictos con las autoridades de su orden. Esa relación siguió empeorando hasta que en octubre de 1949 fue expulsado como jesuita y suspendido a divinis en su ministerio sacerdotal.

Wally asegura que “Castellani, sufrió, como pocos, la “conspiración del silencio” de la que hablaba Raúl Scalabrini Ortiz”, y en la introducción del libro refleja cómo se rebeló contra los castigos y luchó en sus últimos años contra crueles enfermedades.

En su ensayo se concentra sobre su pensamiento histórico y político, aún cuando la obra de Castellani es extensa, incluyendo poesía, cuentos, novelas, ensayos, artículos periodísticos y comentarios de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino.

Es indudable que Jorge Bergoglio conoció a Castellani, tanto a su persona, como a su realidad y escritos. En 1971 le es ofrecido a Castellani el reingreso en la orden de los jesuitas pero ya la rechaza por razones de salud. Y será en 1973 cuando el padre Bergoglio asume, apenas cuatro años después de haber sido ordenado sacerdote, como el provincial de los jesuitas en la Argentina, cargo que desempeñará hasta 1979. En 1981 murió Castellani.

Tras que Bergoglio se convirtiera en el Papa Francisco, en marzo de 2013, y apenas unos meses después de ver el estilo “de cercanía” del nuevo pontífice, particulares publicaciones católicas repararon, sorprendidos, en cómo esos gestos, llamativos para la prensa internacional, coincidían con los imaginados por Castellani en su novela de anticipación “Juan XXIII (XXIV)” de 1964.

En efecto, en junio de 2013 el periodista Carmelo López Arias titula así un artículo: “Sorprendentes semejanzas entre una novela de Leonardo Castellani y la figura de Francisco”, para subtitular, en referencia a ese personaje literario concebido medio siglo atrás: “Papa argentino, va en metro, ‘huele a oveja’, acude a ‘las periferias’, censura el fariseísmo, crea un selecto grupo de cardenales… ¿y no es Francisco?”.

En el mismo artículo, se sugiere que en su trayectoria como Papa, Bergoglio coincide también en plasmar algunas ideas de Castellani, más allá de esas celebradas formas de la actuación pública.

El referido López-Arias arriesga esta comparación: “Castellani no fue peronista, pero sí uno de los autores de referencia del nacionalismo católico argentino… y Bergoglio se formó y colaboró en su juventud y como sacerdote con la derecha peronista, que bebe de la tradición intelectual del nacionalismo católico argentino aunque incorpore elementos ajenos a ella”.

Wally, respecto del pensar político de Catellani, expresa: “Está centrado en la crítica al liberalismo y las propuestas de superación de la crisis a la cual ha llevado a nuestro país. El liberalismo proclamaba la libertad, pero en realidad la destruyó. Lo que quería realmente era la libertad de comercio, es decir la libertad para el Gran Dinero o Capitalismo”. 



 

martes, 30 de mayo de 2017

Entrevista a un discípulo de Castellani

ADELANTE LA FE

Leonardo Castellani, defensor de la Tradición

Semblante grave y enjuto, cejas plateadas, pipa en ristre, la bufanda enmarañada al cuello, ataviado de sotana negra y boina vasca, leyendo con mirada escrutadora que penetra las entrañas de cada libro. Mente lucidísima y preclara, fiel hijo de San Ignacio de Loyola. Santo sacerdote amante de la Tradición y la sana doctrina, excelente predicador, periodista incisivo, literato brillante y genio creativo, personaje polémico por su valentía en denunciar el fariseísmo, profeta del caos actual…Es sin duda una figura riquísima, poliédrica y transcultural. 

Daniel Francisco Giaquinta, periodista y profesor de Oratoria, tuvo la dicha de ser su discípulo y estudiar con pasión su riquísima obra. En esta sencilla entrevista nos regala unos trazos muy elementales de quien fue Castellani, a modo de canapé, para abrirnos boca y degustar su riquísima producción literaria. 

¿Nos podría bosquejar una brevísima semblanza de Castellani?
Fue un buen Hijo de su padre San Ignacio de Loyola defendiendo la Tradición y la Cristiandad.

[Seguir leyendo...]

viernes, 26 de mayo de 2017

"Un mínimo de anticlericalismo es necesario para la salvación eterna"

viernes, 26 de mayo de 2017

¿Es usted anticlerical?


¿Es usted anticlerical?
Por Leonardo Castellani
Esta pregunta espinosa se puede satisfacer con una distinción muy sencilla: anticlerical que va contra el clero, NO; anticlerical que va contra el clericalismo, SÍ. Wicleff, de Oxford, fue anticlerical en el primer sentido; Chaucer, de Oxford, su contemporáneo y condiscípulo (1340-1400) sólo en el segundo. Y lo mismo podemos decir del Papa Gregorio XI, que respondió a los que acusaban al poeta inglés de «ir contra los religiosos»: «Quodsi improbis et idiotis adversatur, et ego adversor.» [Pero si se opone a los perversos y a los idiotas, también yo me opongo.]
Clericalismo es «el descenso de una mística en política», como lo definió muy bien Charles Peguy. No es simplemente un cura que se vuelve político, como el P. Filippo o el Cardenal Cisneros, eso no tiene importancia; es dentro de la misma religión donde se verifica este «décalage» -vale decir, cuando los fines específicos del sentimiento religioso se desvían a metas terrenales. Nuestros padres llamaron «santulones» a los que sufren de este desorden, cuando son gentecilla; cuando son Jerarcas, la cosa tiene otro nombre más feo, procedente del Evangelio.
Clericalismo ha habido siempre, y el de hoy no es invisible. Por ejemplo, cuando un Jerarca de la Iglesia se cree más infalible de lo que es, y aun más que el Padre Eterno, eso es alto-clericalismo; cuando un súbdito afecta creerlo, bajo-clericalismo. Hoy día es más castigado el que se atreve a decir que un Jerarca se equivocó, aunque eso sea patente, que el que dijera que la Santísima Trinidad tiene cuatro personas: Padre, Hijo, Espíritu Santo y el Obispo. A este último son capaces de condecorarlo los Canónigos Lateranenses, como a Constancio Vigil. Tal como anda hoy el mundo, por lo menos en este país, un mínimo de anticlericalismo es necesario para la salvación eterna.
Fuente:

miércoles, 24 de mayo de 2017

† Jorge Castellani, QEPD

In Memoriam

JORGE OSCAR CASTELLANI murió ayer, a la edad de 86 años. Nació el 11 de febrero de 1931 en Reconquista, Santa Fe; fueron sus padres Luis Castellani e Isabel Vizcay. Se casó con Nilda Nora Cabral y tuvo una hija, María Luz.

Fue el artífice de las editoriales Dictio, Iction y Pasco, a través de las cuales editó más de un centenar de títulos de los mayores pensadores contemporáneos, nacionales y extranjeros, incluido su tío, el padre Leonardo Castellani, muchas de cuyas obras fueron publicadas por primera vez merced a su esfuerzo.




viernes, 24 de marzo de 2017

Castellani en los recuerdos de Félix Luna

Félix Luna (1925-2009) nació en la ciudad de Buenos Aires en el seno de una familia de orígenes riojanos. Su abuelo, Pedro Luna, fue el fundador de la Unión Cívica Radical en la provincia de La Rioja y su tío, Pelagio, fue vicepresidente de la Nación acompañando a Hipólito Yrigoyen en su primer período como mandatario. Estudió y se recibió de bachiller en el Colegio del Salvador de los padres jesuitas y, posteriormente, se graduó de Abogado en la Universidad de Buenos Aires.

Por aquella época militó activamente en el radicalismo, estuvo preso siendo torturado durante el gobierno peronista y fue más tarde funcionario de tercer nivel del gobierno de la Revolución Libertadora. Cuando la UCR se escinde, acompañó la fórmula intransigente de Arturo Frondizi. Junto a Ariel Ramírez, recorría los comités de la UCRI interpretando canciones folclóricas; fue éste también el inicio de un prolífico trabajo conjunto de composición que se prolongaría varias décadas.

La caída de la presidencia de Arturo Illia y la disolución de los partidos políticos llevaron a Luna a abandonar la política partidaria y desarrollar una tarea que lo haría conocido para el gran público: la divulgación histórica de la mano de la revista Todo es Historia, que aún existe a pesar de las furiosas críticas que recibiría a izquierda y derecha a lo largo de los años. A este emprendimiento seguirían varios libros de historia y novela histórica muy vendidos: Yrigoyen, Alvear, El 45, Los caudillos, Breve historia de los argentinos, Soy Roca, Martín Aldama, un soldado de la independencia. Fue, además, profesor en su alma máter, en la Universidad de Belgrando y en la del Salvador, y secretario de Cultura de la Municipalidad porteña en el último tramo del gobierno de Raúl Alfonsín.



En su obra autobiográfica Encuentros a lo largo de mi vida (Buenos Aires: Sudamericana, 2011), escribe sobre el Padre Castellani:

"[...] Muchas veces pasaba por allí [el comedor del Colegio del Salvador] un jesuita que no conocía, cara de pocos amigos, que cruzaba el salón y salía por una puertita sin saludar. Después me enteré de que era Leonardo Castellani, mi admirado "Jerónimo del Rey" de las fábulas camperas, el autor de ardientes artículos en diarios nacionalistas. Estaba castigado por la Orden, a la que abandonó años más tarde por sus posiciones inconformistas pero también, creo yo, por su talento, que desbordaba la chatura promedio de sus cofrades. Así como Furlong era profesor de inglés, Castellani hubiera podido ser profesor de cualquier cosa y seguramente nos hubiera deleitado; pero era demasiado rebelde para que sus superiores confiaran en él..."

Hablando más adelante de la revista Todo es Historia, dice:

"Otra norma que no ha variado: la presencia de nuestros lectores en las páginas de la revista. La sección 'Lectores amigos' es de ellos y cualquiera puede decir allí lo que se le ocurra. Nunca dejamos de publicar sus mensajes, aunque contuvieron críticas contra la revista y su director. [...] Y recuerdo al padre Leonardo Castellani, que nos mandó también cartas muy agudas; una de ellas, a continuación de su firma, anunciaba 'tentato di morire'... aunque duró varios años más. La sección 'Lectores amigos' es una ventanita a nuestro pequeño mundo de lectores, una ocasión de autocrítica y de desahogo, y nos preocupa mucho cuando algún mes resultan escasas."


viernes, 17 de marzo de 2017

Rosistas y Castellani


En 1994, para el período julio - septiembre, la Revista del Instituto de Investigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas" de Buenos Aires dedicaba su número 36 completo al Padre Leonardo Castellani.



El índice incluía los siguientes trabajos:
  • El sacerdote. Carlos M.Buela.
  • El perfil teológico. Miguel Angel Fuentes.
  • El sentido religioso. Raúl Sánchez Abelenda.
  • El filósofo. Alberto Buela Lamas.
  • El Poeta, "Mal domador de Sueños". Fermín Chávez.
  • Mester de Clerecía. Aurora Venturini.
  • El pensamiento poético. Liliana B.Pinciroli de Caratti.
  • El género policial. jorge Ferro.
  • Un psicológo desde la trascendencia. Alberto Fariña Videla.
  • Sobre la educación. Héctor Martinotti.
  • De la Cultura, el Arte y la Herejía. Jorge Perrone.
  • La lucha por la hermosura. Luis Castellani.
  • Biografía del Padre Leonardo Castellani. Enrique Bonomí.
  • Cronología periodística.
  • Semblanza del Padre Castellani. Antonio Quarracino.
  • Castellani visto desde Europa. Sergio Sarti.
  • Homenaje y Agradecimiento. Colegio Champagnat, 5 de diciembre de 1969.
  • Fragmentos de una homilia inédita.
  • José Hernández Vive. 
  • Castellani, su bibliografía pasiva.
  • Castellani, sus obras.
  • Leonardo Castellani, Las ideas de mi tío el cura.
  • Leonardo Castellani, La catarsis católica en los ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola.
  • Documentos.
  • Algunos trabajos del Padre Castellani.
Realmente un "número extraordinario".


Hay que recordar que el P. Castellani formó parte como vocal de la Comisión Directiva del Instituto de Investigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas" tras su refundación en 1968. En aquella oportunidad, el presidente de la misma era el Grl. Div. (R) Oscar Uriondo, el vicepresidente el Alte. (R) Guillermo Brown, el secretario el Sr. Julio A. Torres, el prosecretario el Sr. Fermín Chávez y el tesorero el Sr. Manuel N. J. Anchorena. Además del Padre, eran vocales el Sr. A. Contreras, el Dr. Federico Ibarguren, el Sr. Arturo Jauretche, el Dr. Raúl Matera, el Sr. Juan Pablo Oliver, el Cnl. (R) Diego Perkins y el Sr. José María Rosa.





En 1970, tras la reorganización del Instituto, acompañará como consejero a Julio Irazusta (presidente), Pedro J. Vignale (vicepresidente) y Fermín Chávez, Eduardo Luis Duhalde, Guillermo Furlong S.J., Atilio García Mellid, Arturo Jauretche, Roberto H. Marfany, José Luis Muñoz Azpiri, René Orsi, Juan Pablo Oliver, Rodolfo Ortega Peña, Ernesto Palacio, Enrique Pavón Pereyra, José María Rosa,Vicente Dionisio Sierra, Luis Soler Cañas y otros.



martes, 24 de enero de 2017

El diario "La Prensa" recuerda a Castellani II: Entrevista al Dr. Randle

Publicamos los otros días la entrevista que Agustín De Beitía le hizo al R. P. Alfredo Sáenz S.J. y la nota de Sebastián Sánchez comparando a Castellani con Castañeda. Hoy nos complace publicar la segunda parte del especial del diario La Prensa con la entrevista de Jorge Martínez al Dr. Sebastián Randle, fragmentariamente reproducida en la bitácora Que no te la cuenten.

Cultura

Un profeta ante la "gran calamidad"

22.01.2017 | El biógrafo del padre Castellani explica el destino singular del olvidado sacerdote y escritor. Sebastián Randle sostiene que el autor de "El Evangelio de Jesucristo" era un tipo difícil al que le tocó denunciar la Gran Apostasía. Ni entonces ni ahora se le prestó la debida atención.

Por Jorge Martínez


Hace tiempo que no se habla del padre Leonardo Castellani. Un olvido injusto por donde se lo mire, que a la vez pasa por alto la profundidad de una de las grandes mentes del catolicismo de habla hispana en el siglo XX, y soslaya el talento literario de sus numerosos escritos repartidos en libros, artículos, conferencias y homilías.

Políglota, teólogo y exégeta, pero también periodista, crítico literario, poeta y novelista: Castellani (1899-1981) dejó una obra tan vasta -al menos 60 volúmenes- como rica por la agudeza de sus reflexiones y el encanto de su estilo, una marca inconfundible del autor. Ese estilo personalísimo que nunca perdía el humor ni la campechanía aunque hablara del Reino de los Cielos, el Fin de los Tiempos o la Parusía y que era como el destilado accesible al lector corriente de una honda sabiduría acumulada en decenios de estudio y oración.

Era ese uno de los muchos rasgos que lo acercaban a G.K. Chesterton, escritor al que admiraba y al que tanto se parece pese a las diferencias de temperamentos y peripecias vitales.

Castellani fue un personaje a todas luces extraordinario que hace algo más de un decenio encontró al biógrafo digno de su estatura. El doctor Sebastián Randle, hombre de la Justicia, aficionado a las letras y católico combativo, acometió la empresa en sus ratos libres como trabajo de amor y de reparación. El resultado fue Castellani, 1899-1949, biografía monumental publicada en 2003 por la editorial Vórtice, que recorre la mitad de la vida y la obra del sacerdote nacido en Reconquista, provincia de Santa Fe. Y que lo hace con las adecuadas dosis de fe, cultura y buen humor para mejor retratar a semejante biografiado. En marzo próximo saldrá la continuación de esa obra insustituible.

Mientras aguarda esa nueva publicación, Randle accedió a responder por correo electrónico algunas consultas de este diario sobre el hombre al que dedicó toda una vida de lecturas y -al menos- dos decenios de investigación y escritura.

-A pesar del olvido ominoso en que cayó, el padre Castellani fue, como autor, muy leído e influyente, al menos dentro de ciertos sectores. ¿Cómo podemos medir hoy la influencia cultural, política y hasta teológica que tuvo en su tiempo?

-Yo creo que es una pregunta imposible de responder, a menos que distingamos y digamos con toda claridad qué cosa queremos decir con "influencia". Si de números de personas se trata, puede que el grupo de "influenciados" sea relativamente importante. Pero si la "influencia" refiere a la gente que realmente lo entendió, que le fueron fieles luego, que se hicieron (de una u otra manera) discípulos de él, me parece que son pocos, muy pocos. De entre mis amigos, los que realmente entendieron a Castellani, son poquísimos. Eso a él lo tenía sin cuidado y a mí, ¿qué quiere que le diga?, también.

-Hay en la obra de Castellani un estilo característico, rápidamente identificable, un encanto muy personal. Usted lo define como propio de un "gran comunicador". ¿Cómo cree que lograba esa comunicación tan eficaz?

-Su poder de comunicación no tiene ningún secreto: había hecho los deberes, sabía su castellano (y seis lenguas más), sabía hablar muy bien (óiganse sus sermones que están en Internet) y escribía como los dioses. Tenía un inmenso sentido del humor y era original en extremo. Así cualquiera.

-¿Cuál es a su juicio el mejor libro? ¿Y por dónde recomendaría empezar a leerlo a quienes no lo conocen?

-Su mejor libro, a mi juicio, es El Evangelio de Jesucristo. Yo empezaría por ahí. O quizás, por algunas de las antologías de sus escritos, como la realizada entre nosotros por el P. Biestro o en España por Juan Manuel de Prada.

-En varios pasajes habla usted de un lado sombrío, "maldito", de Castellani. ¿A qué se debían esas aflicciones íntimas en una persona que por otra parte parecía ser tan creativa y enérgica?

-Vea, si a usted le pasa la mitad de lo que le pasó a Castellani en los primeros cinco años de su existencia, vaya si no va a tener "aspectos sombríos" y "lados oscuros" en su personalidad. En eso es obvio que Freud estaba en lo cierto. Pero además, si nos llegara a pasar la mitad de las cosas que le pasaron a él... pues... Pero, en fin, para contestar enteramente a su pregunta, no puedo sino referir, una vez más, a mi libro.

-Recuerdo que en alguna reseña Castellani definió al escritor inglés Hilaire Belloc como un "profeta". ¿Lo fue también el propio Castellani?

-Alguna vez hablé sobre este asunto de Castellani y sus dotes de profeta. Recurriendo a una categoría kierkegordiana, Castellani se reconocía un "singular" y en esa medida su voz resonaba con aires proféticos, malgré lui. Y no que fuera un caprichoso, como se lo ha acusado tantas inicuas veces, ni que quería hacerse el enfant terrible, ni que estaba loco. Castellani, como cualquier profeta, no tenía vocación ninguna por el martirio: no era un suicida y sabía que decir lo que tenía que decir le costaría carísimo. Pero como Jonás, quiso huir, refugiarse en una vida académica, en una tranquila studiositas de biblioteca, pipa y ocio intelectual. Pero Dios no lo dejó.

El profeta confrontará las potestades seculares si falta hace, pero habitualmente no es ésa su principal incumbencia, sino el confronto con las autoridades religiosas por esconder verdades que Dios quiere luminosas, la denuncia por permitir que la doctrina se corrompa o la acusación por vivir en colusión con el mundo mientras se degradan las costumbres. Por eso el profeta -a imagen de Cristo-, a la larga o la corta, se encontrará de topada con la jerarquía religiosa. Y la historia siempre se repite. Es cuando el pueblo cae en la apostasía que Dios envía al profeta para "chillar", para corregir el rumbo. Sólo que a Castellani le tocó venir a denunciar la Gran Apostasía, posiblemente la última. Era un tipo difícil, creía inminente el fin de los tiempos y nos previno de la Gran Calamidad por venir, a nosotros, los fieles de los países del Plata, desde su ignominia, noche oscura y destierro. Y es parte no pequeña de la Gran Calamidad, que todavía, cincuenta, sesenta años después, aún no se le preste la debida atención.

-La Iglesia parece vivir hoy días de particular zozobra, que tal vez sólo puedan entenderse a la luz del Apocalipsis, libro que Castellani estudió y comentó toda su vida. ¿Se anima a conjeturar qué opinaría el padre a ese respecto? ¿O es que ya lo expresó en algunos de sus libros?

-En efecto, nos tocan vivir días tan oscuros que, por mi parte, no alcanzo a ver casi nada. Y no, ni siquiera Castellani anticipó un Papa como el que tenemos, aparte de contar con un Papa emérito. No señor. Yo me he pasado la vida leyendo a Castellani pero confieso que todo eso me sirve de poco cuando contemplo lo que está sucediendo en la Iglesia. Claro que los fenómenos antiguos que persisten, eso sí, Castellani ayuda a verlos, cosas como el fariseísmo por ejemplo, o la onda anti-parusíaca, se ven con toda claridad. Pero hay cosas nuevas como el plebeyismo y la nadeidad de Bergoglio que a uno lo dejan completamente perplejo. Porque a él, a Bergoglio, digo, ni para Anticristo le da, no señor, no le da el cuero. Y luego, él es el perfecto anti-Castellani ¿no? El jesuita que no estudió nada, que no sabe nada de nada, el progre-peronista diletante y falsificador, el amado del mundo, el irreverente y adulador del mundo al que le fue tan, pero tan bien, que llegó a Papa. ¿Qué le parece? Sí señor, es el anti-Castellani, perfecto. Y ¡sandiez! también es argentino.



lunes, 23 de enero de 2017

El diario "La Prensa" recuerda a Castellani

Cultura
Dos patriotas borrados de la historia oficial argentina
22.01.2017 |

POR SEBASTIAN SANCHEZ


"Yo no creo en encantadores pues por gracia de Dios soy cristiano a puño cerrado".
Francisco Castañeda

Diré lo que Dios me sopla
Y corríjame si miento;
El defender la Verdad
Es el primer Sacramento
Leonardo Castellani


Afortunadamente la historia de la cultura argentina es pródiga en pensadores lúcidos y buenos literatos aunque también es una crónica en exceso selectiva, de frágil y antojadiza memoria que eleva a pedestales y altares laicos a algunos y destierra al olvido a muchos otros. Sin duda entre estos últimos soslayados destaca el Padre Leonardo Castellani y también un frate suyo, figura insoslayable de la escena nacional del primer cuarto del siglo XIX.

Fray Francisco de Paula Castañeda, puesto que de él se trata, nació en Buenos Aires en 1776, el año de la creación del efímero Virreinato del Río de la Plata. Fue el primogénito de una familia acomodada y profundamente piadosa, por lo que no fue extraño que siendo un jovencito entrara a la Orden Seráfica, la de San Francisco, para iniciar la formación sacerdotal. A pesar de su natural bonhomía y su aguda inteligencia, el joven novicio tuvo algunos inconvenientes en sus primeros tiempos de seminario. Tal como él mismo narra en su periódico más conocido, Doña María Retazos, no podía combatir el sueño y éste le atrapaba en las horas y lugares más inconvenientes. A punto estuvo de ser declarado "inútil para la vida monástica" pero el maestro de novicios, veterano auscultador de almas, evitó su expulsión intuyendo que Francisco sería importante para la Orden. El año 1797 le encontró vistiendo el hábito de San Francisco como sacerdote.

Sabido es que el P. Castellani -que nació cuando moría el siglo XIX (1899) en Reconquista, Santa Fe- vistió también la sotana de una orden regular, la Compañía de Jesús, a la que ingresó en 1918. Si no tuvo problemas de sueño como Castañeda, sí se caracterizó desde novicio por una inteligencia vivaz y original. Mientras de día estudiaba a Francisco Suárez, el teólogo "oficial" de los jesuitas, de noche leía para su mayor provecho la Suma de Santo Tomás. Su singularidad e independencia de criterio, aunque sujetas por su proverbial docilidad a la Verdad, le ocasionaría al buen Leonardo no pocos problemas en la Compañía, que se agravarían con el correr de los años.

HOMBRES SABIOS

Más allá de las distancias obvias, no son pocos los paralelos vitales a trazar entre Castañeda y Castellani. Ambos se dedicaron con provecho a la literatura. Es cierto que Castellani -"género único" se ha dicho de su talento- incursionó con hondura en muchos ámbitos de la vida intelectual: a través de cuentos, fábulas, poesías y ensayos abundó sobre psicología, historia y política, homilética, filosofía y teología; pero también es verdad que Castañeda dejó una enorme obra periodística que no sólo describía "lo que pasa" sino también y fundamentalmente "lo que es".

Castellani pensó y amó a la Argentina con una profundidad inédita en esta tierra, pero Castañeda -tan amante de la Patria como el jesuita- dedicó afanosamente sus días a la vida pública o, para mejor decirlo, a testimoniar a Cristo en la vida política.

Fueron hombres sabios, de gran formación y no pocos honores académicos, y también desdeñosos de la falsa erudición, de la pomposidad estulta de los doctores, de la fatuidad del académico sonso. Por eso escribieron "en criollo", reconociéndose hijos de la tierra sin desestimar la verdad universalmente enseñada. Dominaron la ironía y la mordacidad, no con el desparpajo del comediante sino con el buen humor del sabio, y combatieron el error (cuidando siempre del que yerra) a través de la maestría en el verso, en la cuarteta audaz, la fábula sarcástica o el epigrama genial.

Castañeda fue un gran orador sagrado que pronunció bellísimos sermones patrios pero sobre todo cultivó el periodismo, al punto de corresponderle la paternidad fundacional de la prensa argentina luego de 1810. Ese honor, que le fue escamoteado para serle dado a los ilustrados iniciadores de la Gazeta, es sólo un ejemplo de las injusticias que su figura ha sufrido. Baste mencionar que fundó veinticuatro periódicos que lo tuvieron por editor y único redactor, de los cuales editó siete al unísono mientras sus ejemplares se vendían como pan caliente entre los sencillos de la ciudad. Los títulos de sus diarios fueron desopilantes y geniales: El Despertador Teofilantrópico Místico y Político; La verdad desnuda; La guardia rendida por el Centinela y la traición descubierta por el oficial de día. Y un par más, de colección: Vete portugués que aquí no es y Ven portugués que aquí es.

Por su parte Castellani escribió en docenas de periódicos y revistas, católicas y nacionalistas, laicas y republicanas, aunque no liberales. Fundó incluso una revista que hizo historia: Jauja, y se jubiló como periodista y no como sacerdote. No obstante, lo suyo fueron los libros pues, como Chesterton, escribía uno a la menor provocación. Es tarea difícil elegir unos pocos títulos de su vasta producción pero baste con señalar Cristo, ¿vuelve o no vuelve?, Cristo y los fariseos, Psicología humana, San Agustín y nosotros, Crítica literaria, Su Majestad Dulcinea, El libro de las oraciones y Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas.

DOS REACCIONARIOS

Puede decirse que ambos fueron reaccionarios. Castañeda ejerció su "santa ira", como dijo de él Capdevila, contra el liberalismo que -encarnado en Rivadavia y su Reforma- amenazaba a la joven Argentina. Por su parte Castellani reaccionó a la continuación de esa "tradición" liberal que, consolidada y ampliada con el socialismo, irrumpía en todos los ámbitos: la política, la familia, la educación e incluso la Iglesia. Y a los dos la "reacción" les costó persecución, destierros, odios y penurias, no pocas veces ejercidas por sus superiores.

Y por eso hay un elemento más que aúna a nuestros curas: el sistemático y malintencionado olvido al que han sido condenados. Es cierto que Castañeda tuvo unos pocos buenos biógrafos (Capdevila, Furlong, Scenna) y que Castellani también los tiene (Randle, por ejemplo o Juan Manuel de Prada, que lo editó e hizo conocer en España y - ¡ay!- también a muchos argentinos). Todo eso es verdad pero no lo es menos que ambos han sido negados, vilipendiados, borrados de la historia de la cultura argentina. Ellos, que tanto hicieron por columbrarla. Uno y otro, valientes y brillantes, mordaces y caritativos, originales y desenfadados, irreverentes con el error y plenamente ortodoxos, fueron ambos patriotas de una Argentina tantas veces ingrata con sus mejores hombres.

Castañeda murió en Paraná en 1832, mientras terminaba de construir su enésima escuela. Castellani partió en 1981, en su viejo departamento de Buenos Aires, en el que se había convertido en Ermitaño Urbano. Quizás, sólo Dios lo sabe, andarán hoy compartiendo morada, discutiendo risueños y recitando aquellos versos diamantinos del Cura Loco:

=================================================

Cultura

EL PADRE ALFREDO SAENZ RECUERDA A UN RELIGIOSO QUE SOBRESALIO POR SU TALENTO, ORIGINALIDAD Y HUMOR

Castellani, un intelectual único

22.01.2017 | Escritor multifacético, su figura excede la generalidad de los pensadores argentinos. Brilló en el comentario de las escrituras y del Apocalipsis. Su humor y sus juicios duros le causaron problemas con los superiores.

Por Agustín De Beitia

El sacerdote jesuita Alfredo Sáenz, un reconocido escritor y conferencista, con más de treinta libros dedicados a la teología, la patrística y la historia, tuvo el privilegio de conocer al padre Leonardo Castellani y mantener con él un trato frecuente durante largos años. Doctor en Teología, con especialización en Sagrada Liturgia, miembro de la Junta de Historia Eclesiástica en Argentina, Sáenz recuerda en este diálogo con La Prensa la figura del autor de El Evangelio de Jesucristo y su aporte teológico.

-¿Cuándo conoció a Castellani? ¿Cuál fue su relación?
-Oí hablar de él cuando era niño. Había en mi familia una gran admiración por sus libros. Pero lo conocí muy tardíamente. Me llevaba más de 30 años. Cuando entré a la orden sabía de él pero de lejos. Había leído ya Camperas, esas fábulas tan lindas que él escribió. Una vez pasó por la pensión donde yo vivía como novicio. "Ahí va Castellani", comentó alguien, y nos quedamos mirando.
-¿Cómo era él?
-Era un hombre muy original. A veces, por este motivo, no caía en gracia entre los superiores. En una época de gran severidad en la forma de vestir él se ponía un cinturón de cuero sobre su sotana y andaba con botas. Decía que era para no mojarse los pies y no resfriarse. Tenía respuestas ocurrentes, medio absurdas. Era juguetón. Con el tiempo lo conocí más y leí todo lo que escribió. El me conoció cuando yo estaba en el seminario de Paraná. Después lo llevé allí a dar charlas.

TIMIDEZ

-¿Mantuvieron una relación desde entonces?
-Yo venía a Buenos Aires todos los meses para estar en contacto con mi orden. Era el "71 o "72. Y cada vez que venía lo iba a ver. Era un ritual. El vivía entonces en Constitución, en la calle Caseros, en un departamento en el sexto piso. Ahí conocí al Castellani íntimo. La primera vez que fui, lo recuerdo muy bien, me resultó desagradable. Fue por su timidez. Sus respuestas fueron casi monosílabos. Después él se soltó y pudimos tener largas conversaciones. Algo que me sorprendió es que era un completo inepto para cuestiones prácticas. Ni el café se preparaba. Era un hombre intelectual. Tenía un escritorio allí, una biblioteca magnífica. El escribió de todo, como se sabe. Escribió de teología, de filosofía. Era un hombre universal, multifacético. Un singular. Tenía un gran humor. El nuevo gobierno de Sancho es una obra buenísima. Hace pasar frente a Sancho, que tiene la sabiduría de un hombre muy humilde, al tanguero, al filósofo chanta, y este los va dejando en ridículo con preguntas. Pero hay que señalar una limitación. Castellani había hecho un relevamiento muy grande de la Iglesia preconciliar. Pero hasta su muerte no se metió con lo que pasó después del Concilio. Siempre me llamó la atención.
-Iba a preguntarle qué dijo él al respecto, siendo el Concilio un momento decisivo en la vida de la Iglesia...
-Cierta vez le propuse que hiciera un nuevo libro de Sancho haciendo pasar a figuras actuales: a profesores de escritura, con todas las macanas que dicen, a profesores de filosofía actuales. Se quedó mirándome en silencio.
-Castellani tuvo una relación conflictiva con su orden, fue amonestado y en 1949 expulsado como jesuita y suspendido "a divinis" hasta 1966, algo muy traumático para él. ¿Puede haber influido ese drama personal en su silencio sobre el tema?
-No creo que eso haya pesado entonces. El ya estaba viviendo en la calle Caseros y ahí no lo molestaban mayormente.
-¿A qué lo atribuye, entonces?
-El motivo no lo conozco. En sus libros siguió criticando asuntos y figuras preconciliares. Llegué a creer que estaría gastado... Siempre fue para mí misterioso.
-De la Iglesia preconciliar saltó al Apocalipsis, donde señaló las miserias de la Iglesia, ¿no es así?
-Sí. De eso habló, ciertamente. En mi libro El fin de los tiempos y siete autores modernos lo señalo. El no fue el único que habla de las dos bestias del Apocalipsis. La primera, el Anticristo, sería una entidad política. Esto lo dice Castellani. También Pieper. Otros autores sostuvieron que será una mentalidad que se hubiera impuesto a toda la sociedad. Pero una cosa no es excluyente de la otra. Puede ser una mentalidad encarnada en una autoridad política, en un orden mundial. Castellani señala que la primera bestia será un hombre que solucionará los problemas económicos, políticos, sociales, y que dará una felicidad inmanentista en el mundo. La segunda bestia, el dragón, que es el demonio, sería el sector adúltero de la Iglesia. El dice que tendrá una apariencia mansa, y que tiene razón Pieper en que encarnará la propagación pública y sacerdotal de los proyectos del Anticristo. Sería un sacerdote o un cardenal. Y sería la cuota seudo espiritual que se uniría a lo político. A juicio de Castellani su principal misión será la adulteración de la religión. No cree que se perderá la fe, pero sí se verá gravemente afectada. Todas las energías del demonio estarán concentradas en pervertir lo que es específicamente religioso. Esto lo expone, entre otros libros, en Su majestad Dulcinea.
-¿Diría que su conocimiento de la palabra de Dios fue muy profundo?
-Si. Tiene comentarios importantes, como El Apokalypsis de San Juan, El Evangelio de Jesucristo, un libro importantísimo. Sus sermones, en cambio, no eran tan buenos. Los gozaba quien era inteligente. Había cosas que las decía rápido y a muchos se le escapaban. El era desigual. Cada tres páginas tenía una genialidad. El resto era un poco vulgar. Era muy libre y salía con muchas cosas.
-¿Cómo medir la relevancia de sus escritos?
-En 1990, en una conferencia en honor a Castellani, el cardenal Quarracino, dijo de él cosas muy lindas. Dijo que fue un género único, por la multiplicidad de sus lecturas, su poder de síntesis, su estilo, su capacidad de poner en claro problemas muy abstrusos, su gracia tan particular, y llegó a considerarlo uno de los grandes talentos que regaló Dios a nuestro país. También recordó su vida dolorida, su inquebrantable fe y su amor por la Iglesia, pese a que alguna vez se lo consideró un rebelde. Y, claro, es cierto. Castellani a veces emitía juicios muy duros. Era difícil. Se divertía siendo desobediente. Una vez, por ejemplo, escribió un libro y en el prólogo ponía algo contra el cardenal Copello, que era arzobispo de Buenos Aires. Se burlaba. Como una bufonada. Tenía esas cosas. En las novelas ponía personajes reales, cambiándoles apenas una letra. Era muy obvio. Hay un padre que se llamaba Cravi y él decía: "ve la paja en el ojo ajeno y no ve la Cravi en el propio". Cierta vez, hablando de que la caridad debe empezar por los más cercanos, dijo: "si yo voy en un bote con mi madre y el padre Cravi, y se desata un temporal, yo salvo a mi madre". Cosas así. Era como un niño travieso. Quarracino dijo sobre esto: "su cólera era la efervescencia de su caridad".

DISPARIDAD

-¿Fue una mente superior, como suele repetirse?
-Una mente superior, sí, que excede la generalidad de los intelectuales argentinos.
-¿Y en términos teológicos, exegéticos?
-No todo es igual. Creo que en términos exegéticos no tanto. No dominaba el hebreo. No sé si era su fuerte. Sí, en cambio, el comentario a la escritura, pero más bien el comentario sapiencial. Los comentarios de los padres de la Iglesia son bellísimos. Son como iconos verbales. Castellani tiene esa forma que es muy linda.


ACTUALIZACIÓN (24/01/2017): Subimos copias de los artículos tal como fueron publicados en la edición impresa del suplemento cultural de La Prensa del pasado domingo 22.